Sonntag, 20. Dezember 2009

Un sueño algo tentador

Recuerdo haber tenido el siguiente sueño hace unos días.

Andaba por la calles de la ciudad, y algunas personas queridas de mi grupo 89 andaban en la casa de alguien. Casi todas ellas eran mujeres, muy lindas como siempre. Yo creo que buscaba a alguien, pero no recuerdo muy bien. Después me encontraría haciendo fila en algún lugar, donde habíamos varios hombres parados ahí. Repentinamente veo una figura femenina alta y atractiva. ¡Resultó ser la conductora de televisión mexicana Galilea Montijo! ¿Qué hacía ella en mis sueños? Algo muy raro.















Recuerdo muy bien que a cada uno le tocaba parte de los brazos, para ella sentir así el vigor de cada hombre que ella iba pasando. Al llegar a mí, me tocó mi antebrazo, y notó cierta fuerza, y se sintió muy atraída hacia mí, comentando que yo seguro tendría muy buenas habilidades a la hora del sexo. Creo que también imaginó que yo tendría enormes erecciones. Me sentí halagado como a la vez intimidado, pues una mujer hacía tales comentarios de mí.

No lo puedo negar, ella es una mujer atractiva, cómica y linda, muy sensual y algo voluptuosa. Tiene una figura enorme, y no niego que se halle en las fantasías de muchos hombres. Yo la verdad no me intereso en formar parte de ese club. La quiero respetar, sin negar sus distinguidos dotes (y espero que no sean operaciones estéticas). Es una mujer, y mayor que yo.

No lo niego; me gustaría tener a una mujer así de guapa y atractiva, con un cuerpo que me deje mudo, y tampoco niego desear la hora en que ella y yo nos unamos íntimamente en un solo cuerpo, en una sola alma, en un solo aliento, en un mismo ser. Pero debo de calmar mi sed, mis deseos. No quiero dejarme llevar por el físico solamente de una mujer, sino conocerla de verdad: Enamorarme de la mujer, no de su cuerpo.

Mittwoch, 9. Dezember 2009

Una celebración para el grupo 89

Hoy tuve un sueño algo bonito. Ya no recuerdo muy bien cómo comenzaba, pero sé que en a partir de cierta parte me encontraba dentro de un grupo pequeño de gente, dentro de los cuales se encontraba el Dr. Rivera, con su siempre aire tan arrogante y exigente, siendo uno de los que dirigía el grupo. Más tarde nos encontraríamos en la casa de encuentros Heilige Maria der Jugendlichkeit, donde se encontraban bastantes hermanos de esta hermosa comunidad, todos congregados en una celebración especial que no recuerdo cuál era.

Había gran fiesta y alegría, y mis hermanos del grupo 89 portaban una camiseta distintiva, la cual tenía los colores rojo, blanco y gris, y decía algunas leyendas, algo parecidas como las de Banorte, pero en lugar de "Banorte, el banco fuerte de México", más bien diría "89, el grupo fuerte de la Comunidad Juvenil".

Después, entre tanta gente también había otro grupo de muchachos con otra playera distintiva, pero diferente a la nuestra. Estos muchachos resultaron gente que alguna vez habían pertenecido al grupo 89 pero que ya no continuaron pero que querían regresar al grupo. Eran varios, lo recuerdo, aunque a muchos de ellos no los reconocí. Lo gracioso es que varios de ellos sí me reconocieron y me saludaron.

Freitag, 21. November 2008

¡No quiero quedarme fuera del 89!

Hoy tuve el siguiente sueño.
Fue un poco largo.


Aparezco yo junto con muchos de mis hermanos de la Jugendliche Gemeinschaft dirigiéndonos a nuestro encuentro, muy parecido al que tuvimos los días 8 y 9 de noviembre, pero en vez de ser una prealianza, ésta era una postalianza. Otra particularidad de este encuentro es que no se iban a vivir en el estado de Nuevo León, sino en la ciudad de Saltillo, Coahuila, lugar muy familiar para meine Beisitzer Harlz'66 y Heinrich'81.

El primer día, sábado, sí asistí. Recuerdo que nos íbamos a Saltillo en transportes. Todos llevábamos nuestras maletas. Íbamos platicando y jugando. Todos juntos como buenos hermanos.
Así, de la misma manera, nos regresábamos a nuestro hogar, en Nuevo León.


Pero el segundo día, domingo, fue muy diferente para mí y para mi grupo.


La postalianza no comenzaba desde temprano, sino ya en la tarde. Nos citaban en un punto de encuentro aproximadamente a las 6 o 7 de la tarde. Yo iba muy dispuesto a vivir esta postalianza con mis hermanos. Ya eran las seis de la tarde y me di cuenta apenas que yo ya iba tarde. Fue entonces que le llamé a uno de meine Besitzer. Creo que le hablé a Heinrich'66.

Me dijo que no había problema, pero que llegara antes de las siete. Luego le hablé a uno de mis hermanos para que me recogiera. Ya al recogerme, yo llevaba una maleta, pero durante el transcurso hacia nuestro punto de reunión, me dí cuenta que el contenido de la maleta que yo portaba traía cosas que le pertenecían a meine Mutter.

Entonces les comenté a mis hermanos que yo no podía asistir de tal manera al encuentro, y les pedí que me dejaran en mi hogar. Sólo recuerdo el rostro de mi hermano [Kevin]'89. Así fue. Me dejaron en mi casa, mientras ellos se dirigían a donde los demás hermanos del grupo 89 se encontraban.

Dienstag, 25. September 2007

De guerras, proyectos, fiestas, el Fórum y un beso

No recuerdo exactamente cómo comenzó todo, pero fué más o menos así...

...¡pero no fué con vino blanco, noche y viejas canciones!



Me hallaba en mi Alma Mater, casa de la Flama Eterna, Klairebeaux Mehnarins, y me encontraba por los pasillos de mi escuela, la facultad de Ekimasce [la FCQ an der Realität], junto con algunos compañeros como Biràcq Delan, Axandren Mauran, y no tengo seguridad si Hagane Padella estaba también con nosotros. Repentinamente, sabemos que acontecerá una guerra ahí mismo en nuestra máxima casa de estudios, por lo que nos empezamos a preparar para recibir el ataque y saber cómo responder. ¡Todos a sus puestos!

Algo gracioso sucedió en este sueño, que si se lo cuento a mis compañeros Edwan Hoss Soulà, Axandren Marthinburg, [Antonio] Hesse Aguignon, Biràcq Delan Nino, [Víctor Hugo] Ordalfbach, y otros pocos más, apuesto a que se burlarían demasiado de ello, que hasta dirían que yo no me encontraba dormido. Sin embargo, prometo decírselo en estos días.

Y es que lo que aconteció fué que yo comenté en mi sueño "Yo me iré a la FARQ, donde me puedo proteger más", usando uno de los mil y un pretextos para visitar esta exótica escuela, llena de planos, estructuras, figuras admirables y guapas mujeres.

Sí recuerdo haber visto murallas levantándose ante mí y mis amigos, ladrillo por ladrillo, creando fortificaciones por cada escuela. Yo no estuve ahí para ver estas arquitecturas terminadas, ya que la señora Laurdes Maar y yo íbamos en su automóvil, dirigiéndonos a no sé dónde.

[Continuará]

Freitag, 17. August 2007

Estudiando en Deutschland

Este sueño lo tuve en algun momento de estas vacaciones de verano pasadas, en julio. Ahora se los presento debido a que no tuve la oportunidad de hacerlo en aquellas ocasiones.



Recuerdo haber abordado algún autobús, y este ni era doble, ni holandés, como la canción "The Double Dutch Bus", más bien era alemán, y era sencillo. Sí, como se habrán imaginado, yo me encontraba en este país europeo, con ascendencia nórdica y hogar de los más grandes filósofos, pensadores, químicos y algunos políticos. Yo me encontraba en Deutschland, estudiando, me imagino yo, algún semestre de mi carrera, Chemotechnik, en alguna Universität de allá.

El autobús no era muy lujoso, y hacía algo de calor en ese día, ya que el imponente Sol invadía todos los espacios libres de sombras. Mientras yo iba sentado en este bús, recuerdo haber visto una avenida con el nombre del pasado Papa, Juan Pablo II, pero lo que sí no recuerdo es que si estaba escrito en Deutsch, o en Spanisch, por más que ustedes digan que debería de estar escrito en el primero.

Me dió mucho gusto haber visto una gran avenida con un gran nombre como ese: Juan Pablo II. ¡Ojalá hayan más y más católicos allá en Alemania, hogar de Joseph Ratzinger (Benedicto XVI)!
Ví a algunos de mis compañeros de Chemotechnik, de Klairebeaux Mehnarins, y éstos eran [Diego Lara] y creo que [Ángel Elizondo], quienes de hecho an der Realität, saben alemán, el primero oficialmente lo domina, y el segundo sólo ha llevado un semestre, como Kardinard.

Ahora yo ya me había bajado del bús sencillo alemán, y me encaminaba a la casa de alguna amistad mía. Aquí las cosas se empiezan a poner familiares. Al llegar a esta casa, me abre la abuelita de mi amistad, y me comenta que no se encontraba por el momento, pero me ofreció pasar a tomar asiento. Asentí y entré. La señora ya era grande, y su nieta, la hermana de mi amiga, se encontraba allí en la sala. Resulta que la hermana de mi amiga era una niña afroamericana, por lo que me vino a la mente an der Realität que a la amiga que yo estaba visitando era ni más ni menos que Ashley, mi amiga de Seattle, Washington, Estados Unidos de América. ¡Guau!

Lo extraño en este caso era que la abuelita de estas muchachas no era afroamericana como ellas. A lo mejor soñé esto debido a que últimamente [cuando tuve este sueño, en las vacaciones del Verano'07] he estado yendo a la casa de mi amigo Haugen "Hagane" Padella, y ha sido ahí en su casa donde he convivido con su abuelita y con su hermana Adnis, sin olvidar a la mamá de estos dos hermanos. Por cierto, hace tiempo que no platico con mi gran amiga Ashley Nicole Baker.

Más tarde yo me dirigía a mi antigua Institución, Il Zièdew Abanarins, la famosísima escuela destacada por sus románticas y tan perfectas escaleras, sus pasillos llenos de aventuras, y muchísimos recuerdos que se desbordan de mi juvenil memoria. Aquí mi preparatoria se mezcla con el edificio de mi facultad de Ekimasce, dándole un aspecto de ladrillos y escaleras no muy perfectas, pero llena de gente exótica y fascinante como en Il Zièdew.

Yo me encontraba en el tercer o cuarto piso del edificio de lo que vendría siendo la "H", y me hallaba entre amigos que se parecían a algunos de mis años de preparatoria, especialmente uno, que se asemejaba a Racso ["Askarito"], quien me pidió que le hiciera el favor de meter cierto elemento dentro de su camioneta roja, tal y como era an der Realität.

[Continuará...]

Donnerstag, 26. Juli 2007

Callejones e inspectores

Me encontraba cerca de mi hogar, allá en Lauterbach. Yo estaba en Les Tourelles, visitando a mi amiga [Diana], que anteriormente se encontraba estudiando Psicología, y creo que sólo fui a visitarla para saludarla. Algunos segundos después salió ya esta muchacha, y nos pusimos a platicar afuera de su casa. Me comentó que estaban a unos días de cambiarse de hogar, lo cual me llamó la atención. Nosotros seguíamos platicando.

Después de haber platicado, decidimos despedirnos y yo me marché hacia Harlzbornn, porque algo dentro de mí me decía que debía de ir en busca de un lugar. Caminé por Les Tourelles, y luego ya me encaminaba hacia mi destino.

Ya me encontraba en la ciudad de Harlzbornn, buscando alguna fonda donde hospedar mi impaciente hambre, además de buscar un lugar tranquilo y acogedor. Algo muy padre de esta Harlzbornn es que las calles del centro eran demasiado, demasiado anchas; no como an der Realität, donde los automóviles apenas pasan, y las banquetas son muy angostas que sólo tienen el ancho para una persona. Aquí en mi sueño no fué así.

Parecía que caminaba por la calle de Morelos, y las callejuelas del sueño eran tan solo explanadas tan anchas, que podían ser muy bien ocupadas por esos edificios altos con oficinas o domicilios ocultos de la Harlzbornn que conozco.

Todo se encontraba perfectamente limpio, sin ruidos ni gente haciendo desorden; todo marchaba muy bien. Yo ya había estado viendo algunos locales para establecerme, junto con mi hambre. Finalmente pasé por un restaurán que tenía unas mesas a las afueras del local, a sus costados, y una mujer que trabajaba ahí me ofrecío el menú para que fuera viendo qué se me antojaba pedir. La verdad no recuerdo qué platillos se hallaban dentro del menú, pero el lugar se veía muy pulcro y lleno de calidad servicial.

Empecé a recorrer las mesas del exterior, y ahora se me acercaba un mesero para tomarme la orden, cuando inesperadamente arriba un grupo de muchachos y empiezan a discutir con este hombre que hacía, me parecía a mí, bien su trabajo. Le reclamaban y le amenazaban, y este ambiente sinceramente para nada me gustó a mí, por lo que le dije al mesero "Sabe, no me interesa comer aquí. Me retiro", y me fuí caminando por aquellas explanadas de, podría decirse, la zona rosa de Harlzbornn.

Me hallaba ahora de nuevo pisando tierra de Laterbach, de nuevo pagándole una visita a mi amiga [Diana], que había visto hace unos minutos atrás ahí mismo en su casa. Toqué el timbre que se encontraba a la puerta de su casa, y para mi gran sorpresa, un hombre alto, gordo y grande de edad, me abre la puerta, y le pregunté por mi amiga, lo cual fué de no mucha ayuda, ya que la familia de [Diana] y ella misma ya se habían mudado de Les Tourelles. Entonces me retiré de ahí, y me fuí, para no molestar más a este hombre de no muy grata apariencia.

Ahora estaba en otra parte de Harlzbornn, la zona de los suburbios, por donde mi amigo Java Valko vive. De hecho, me encontraba en lo que an der Realität se llama Plaza La Silla, un sitio comercial donde hacemos nuestras vanidosas compras y nos paseamos frente a los aparadores y nos divertimos con nuestros amigos y familiares, ya sea tan solo disfrutando de algun helado de sabor o viendo una película.

Me salí por una de las salidas más oscuras y clandestinas que pudieran existir, la cual me llevó a un conjunto de edificios contiguos al edificio de la plaza comercial, y todos estos nuevos lugares se hallaban totalmente abandonados y sucios, desordenados, pero al mismo tiempo impregnaban en uno mismo un aire de aventura de explorar todos los cuartos, llenos de objetos antiguos y una que otra reliquia.

Yo seguía caminando entre los escombros inquilinos de estos aposentos, hasta hallar la salida. Más tarde yo llamaría a mis padres y a la niña Adgrét para que fuéramos al cine. Terminando nuestra sesión cinematográfica, les comenté que yo sabía una ruta muy rápida para salir de los pasillos comerciales, la cual nos llevaría a las afueras del supermercado de origen tejano HEB. Los cuatro caminamos entre los ya mencionados escombros y reliquias abandonadas, entre el polvo y las telarañas.

Finalmente, salimos del laberinto de cuartos y edificios vacíos, hasta dar a una calle trasera del centro comercial de Plaza La Silla. El único detalle es que el nuevo escenario era casi igual de clandestino que los aposentos anteriores, ya que se encontraban trabajadores del supermercado tejano caminando de aquí a allá, algunos tomando las órdenes, mientras otros vigilaban los movimientos de estos primeros. Y nosotros no fuimos la excepción a los ojos de algún supervisor.

Mi padre y la niña von Lauterbach iban caminando a varios pasos más adelante que la señora Laurdes Maar y yo. De hecho, mi madre era quien iba atrás de todos, y fué meramente ella a quien le llamó la atención uno de los hombres trabajadores, y le dijo que fuera con él. Yo noté rápidamente esto, y fuí en busca del maestro von Klairebeaux para avisarle del suceso, a lo cual reaccionó bruscamente, apresurándose hacia el aposento personal de este capataz de la área de trabajo, dejándonos a mí y a mi hermana solos.

Extrañamente, mi hermana que estaba supuestamente en unos pasillos del supermercado, el cual tenía algunas partes fuera de una tienda (o sea, al aire libre, a la intemperie), no se encontraba allí, por lo que me preocupé. No volví a saber de mis padres ni de mi hermanita Adgrét.

No sé cuánto tiempo pasó, tal vez un día, o varios, pero amanecí en mi hogar, en Lauterbach, sin mis padres ni mi hermana; sólo mi abuelita Eban Alaz von Ellex y yo nos hallábamos en la casa. Ella fué quien me había comentado que ellos no se encontraba en la casa. Después de esto salí tan sólo de la puerta que da al frente de mi casa y me sorprendí al ver a un conjunto de personas congregadas ahí a las afueras de mi propio hogar. "¿Pero quiénes son estas personas y qué rayos quiéren de nosotros?"

Ya al haberme acercado más y más a ellos, descubrí que se trataba todo esto de un grupo de inspectores que venían a estudiar mi casa, nuestras pertenencias, ¡y a mí! ¡¡¡¿Por qué?!!! Me dijeron que me estarían investigando muy de cerca, ya que mis padres y mi hermana habían sido encerrados por un lapso indefinido debido a los actos pasados en la zona laboral tan clandestina.

Esto sí que me molestó, pero cuando me dí cuenta de que habían algunas mujeres que colaborarían investigándome, pues accedí no de mala manera. Sinceramente, creo que dos de ellas sí estaban bonitas, algo guapas; elegantes también. Siempre iban acompañadas del investigador mayor, un hombre afroamericano, alto, ya de edad avanzada, canoso, con bigote, y con un aspecto muy parecido al de Denzel Washington. ¿Acaso todo esto era una película?

A donde yo iba, ellos me acompañaban. Se la pasaban en mi casa estudiando todos los objetos que se encontraban. A veces sí que no los podía aguantar. Si yo salía de mi casa, ellos salían conmigo. "¿Pues cómo?", tal y como diría una excompañera de La Institución, Il Zièdew Abanarins.

Una noche me encontraba en la zona del "delito", donde mis padres y mi hermana habían sido detenidos. Yo me dirigía hacia el cine de la plaza comercial Plaza La Silla, y el investigador mayor y dos de sus más talentosas (y guapas) agentes me seguían, y los sorprendí, y también ellos me sorprendieron.

Lo más raro es que yo estaba apunto de acceder a la sala del cine por la puerta de la salida, donde la gente sale al finalizar la cinta cinematográfica comúnmente, y de hecho esta ruta de salida se hallaba meramente en la famosísima calle oscura y abandonada, clandestina y misteriosa. Los tres investigadores me detuvieron, queriéndome interrogar todavía sobre mi vida, y queriendo entrar junto conmigo a la función de cine.

Tras esta breve conversación, una señora ya grande pasó frente a nosotros y alcanzó a escuchar parte de lo nuestro. Puso esta señora una cara de disgusto, se me quedó mirando, y se dirigió directamente a esta puerta por la que deberían de salir y no entrar. Fué muy curioso que los tres Sherlok Holmes no le dijeran algo ni la detuvieran. Eso sí que fué algo injusto.

Ahora, después de haber sabido que una mujer nos escuchó, y que estos señores aprovecharían la situación para entrevistarme mientras yo me encontrara viendo (muy apenas) una película, fueron suficientes observaciones para decidirme a salir de ahí, ofreciéndoles a estos señores que lo que sí les aceptaría sería una cena en un restaurán de a lado, lo que vendría siendo an der Realität, el VIPS.

Y así fué como los tres investigadores decidieron llevarme a cenar, y así yo aprovecharía para platicar un poco más con estas dos investigadoras guapas y algo seductoras.


¡Qué canijo salí!

Donnerstag, 12. Juli 2007

Saludos extraños y un desfile al destierro

No recuerdo, como casi siempre, cómo todo comenzó, pero trataré de relatarles lo que aún recuerdo.

Yo y mis padres, sin saber ahora si la niña Adgrielle iba con nosotros, íbamos caminando por varios lugares hasta llegar a un sitio que llamó la atención de mi lustrosa memoria. Resultó este sitio el lugar donde habitaba una antigua amiga de mi mamá, Nardin, una señora guapa y muy agradable. An der Realität, hace mucho que la señora Laurdes Maar y la señora Nardin no se han visto, y no sé por qué sucedió que en mi sueño ocurrió estre rendez-vous.

Entonces nos abrió esta mujer, y nos comenzó a saludar a los tres, primero a mi madre, luego yo y finalmente a mi papá. A mi mamá la saludó muy efusivamente; a mí con demasiada dulzura y muchos, muchos besos; y a mi papá con demasiadas caricias. Todo esto se veía demasiado extraño.

Claro que yo me sentí muy mimado cuando ella se acercó a saludarme, besándome mis mejillas demasiado que me sentía increíble. Pero cuando saludó al maestro von Klairebeaux, me imagino que mi madre y yo nos molestamos algo.

Lo más extraño fué que mi madre y Nardin empezaron a acariciarse o besarse, no recuerdo ya, pero lo que aparentaba era que ellas eran lesbianas. ¡¿Cómo pudo pasar esto?!

Más tarde los tres, mis papás y yo, salimos del escenario, pero yo por alguna extraña razón, regresé después a los aposentos de esta mujer tan cariñosa. No sé que había entre nosotros, pero parece que teníamos un romance o algo parecido; algo no muy ortodoxo.

Su casa era muy lujosa, habían demasiados adornos y muebles de la más última moda, algunos con muchísima tecnología y accesorios muy cautivantes. Yo me topé con una enorme lámpara muy ancha que se encontraba en el techo de la larga sala. Ésta tenía la peculiaridad de que rotaba y conforme rotaba, tenía un aspecto diferente, lo cual provocaba un cambio radical por toda la sala. ¡Eso sí que era asombroso!

También recuerdo otra escena de este sueño, pero no recuerdo cuál era la raíz de estos escenarios, si lo ví por la televisión que se hallaba dentro de la casa de la señora Nardin, o si yo me encontraba dentro de este escenario nuevo junto con muchos personajes más. Recuerdo un desfile de personas, con caravanas y artefactos, caminano entre calles, avenidas o caminos entre la maleza bajo la intemperie. Un hombre dirigía todas estas acciones, y en un momento, dejó volar un cuervo, o un cuervo voló a su mano que apuntaba hacia el frente. Ya no recuerdo cómo fué.


Esto es todo lo que recuerdo.
Gracias por leerme.