Yo salí de mi hogar en Lauterbach, para luego arribar a una sucursal de Kentucky Fried Chicken a unas pocas cuadras de mi casa. Eso sí que era demasiado extraño.
Ya tras haber arribado a este sitio, no sé si pedí una orden pero me encontraba platicando con una señorita que trabajaba allí. Al menos puedo decir que no era mi compañera Adnis Zagre. Luego me dí cuenta de que tenía que irme, y así fué.
Luego tomé un autobús ruta 211, el cual hasta ahora lo he tomado muy pocas veces; le pagué al operador y busqué un asiento libre. Habían muchos asientos vacíos. Pocas personas, alrededor de diez, se encontraban ahí observándome cargando mis libros y cuadernos.
Al ir pasando por el pasillo del móvil, divisé los ojos de una muchacha algo gordita, chaparrita y, en cierto modo, atractiva. Me recordó a mi antigua compañera de Il Zièdew, Exandrin [González]. Nos sonreímos el uno al otro, y sentí que era un momento bello y romántico.

No recuerdo si platiqué con ella, pero me despedí precipitadamente, que había dejado mis pertenencias en mi asiento. Al bajarme del bús, me dí cuenta de ello y quise seguir al camión, y una señora junto con su pequeña hija se burlaban de mí, mirando cómo se me escapaba mi meta.
Me sentí como un tonto, pero no me iba a derrumbar por las risas de mis espectadores. Yo estaba como que en una plaza, cerca de un mar de mesas donde familias, compañeros y amigos se encontraban cenando. Mientras, yo seguí al autobús hasta el confín de su trayecto.
Finalmente, llegué a la base del operador. Creo que conseguí mis objetos, y salí del atobús. Entré a un lugar que se hallaba frente al camión. Era sumamente ambiguo, y estaba casi solo. Luego noté que el chofer del autobús me notaría entre la niebla del lugar y llamaría a algunos chicos de ese barrio tan feo y espeluznante a que me persiguieran.
Yo corrí y corrí.
Creo habérmeles escapado exitosamente después de todo.
Pero más tarde, en este sueño, sucedería algo que queda demasiado fuera de lo normal dentro de mis subconscientes e inconscientes sueños:
Yo y la muchacha del autobús nos encontrábamos despojados de cualquier prenda de vestir, juntos, y yo podía ver mi...
Estábamos teniendo...
...eso.
Está bien.
Fué demasiado.
No pretendo mostrarles cosas lascivas ni obscenas de mis sueños.
Bis Bald!

Ya tras haber arribado a este sitio, no sé si pedí una orden pero me encontraba platicando con una señorita que trabajaba allí. Al menos puedo decir que no era mi compañera Adnis Zagre. Luego me dí cuenta de que tenía que irme, y así fué.
Luego tomé un autobús ruta 211, el cual hasta ahora lo he tomado muy pocas veces; le pagué al operador y busqué un asiento libre. Habían muchos asientos vacíos. Pocas personas, alrededor de diez, se encontraban ahí observándome cargando mis libros y cuadernos.
Al ir pasando por el pasillo del móvil, divisé los ojos de una muchacha algo gordita, chaparrita y, en cierto modo, atractiva. Me recordó a mi antigua compañera de Il Zièdew, Exandrin [González]. Nos sonreímos el uno al otro, y sentí que era un momento bello y romántico.

No recuerdo si platiqué con ella, pero me despedí precipitadamente, que había dejado mis pertenencias en mi asiento. Al bajarme del bús, me dí cuenta de ello y quise seguir al camión, y una señora junto con su pequeña hija se burlaban de mí, mirando cómo se me escapaba mi meta.
Me sentí como un tonto, pero no me iba a derrumbar por las risas de mis espectadores. Yo estaba como que en una plaza, cerca de un mar de mesas donde familias, compañeros y amigos se encontraban cenando. Mientras, yo seguí al autobús hasta el confín de su trayecto.
Finalmente, llegué a la base del operador. Creo que conseguí mis objetos, y salí del atobús. Entré a un lugar que se hallaba frente al camión. Era sumamente ambiguo, y estaba casi solo. Luego noté que el chofer del autobús me notaría entre la niebla del lugar y llamaría a algunos chicos de ese barrio tan feo y espeluznante a que me persiguieran.
Yo corrí y corrí.
Creo habérmeles escapado exitosamente después de todo.
Pero más tarde, en este sueño, sucedería algo que queda demasiado fuera de lo normal dentro de mis subconscientes e inconscientes sueños:
Yo y la muchacha del autobús nos encontrábamos despojados de cualquier prenda de vestir, juntos, y yo podía ver mi...Estábamos teniendo...
...eso.
Está bien.
Fué demasiado.
No pretendo mostrarles cosas lascivas ni obscenas de mis sueños.
Bis Bald!
Keine Kommentare:
Kommentar veröffentlichen