Yo ya iba de salida de mi casa, y mi mamá me mandaba conmigo unos tacos de guisados en tortillas de harina y una hamburguesa de McDonald's, y me decía "Quiero que te los comas en McDonald's", a lo cual yo le respondía "Pero no me van a dejar, me van a regañar [los del McDonald's]". Ella de todos modos me insitía que lo hiciera de la forma en que ella me decía, pero yo me proponía no obedecerla.
Luego, me fuí camino a mi meta, la cual no recuerdo. Entonces me puse a pensar en los lugares donde yo podría comer sin ser acusado de portar comida de otros lugares.
Por cierto, tengo que comentarles que en este sueño había cierta peculiaridad. Uno no podía comer otra comida en sitios capitalistas más que la que se le ofrecía; por lo que uno no podía llevar comida de fuera a estos lugares. Por lo tanto, yo sentía un temor del personal capitalista de las hamburguesas a que me dijeran algo por mi comida.
Pensé y pensé dónde podría comer a gusto. Fué entonces que imaginé que podría comer en la casa de mi amigo Axandren Mauran, pero segundos después recapacitaría y me diría a mí mismo "¡No!, no puedo ir con Axandren, ya que él es comunista y va a querer que yo siempre le lleve hamburguesas de McDonald's!"
Por lo tanto, fuí a un lugar donde nadie me diría cosas; o si no, finalmente fuí al susodicho restaurán de origen estadounidense y me atreví a comer los taquitos que la señora Laurdes Maar me había preparado con tanto cariño, y la hamburguesa propiamente del lugar, que me la dió con otra procedencia capitalista.
Luego, me fuí camino a mi meta, la cual no recuerdo. Entonces me puse a pensar en los lugares donde yo podría comer sin ser acusado de portar comida de otros lugares.
Pensé y pensé dónde podría comer a gusto. Fué entonces que imaginé que podría comer en la casa de mi amigo Axandren Mauran, pero segundos después recapacitaría y me diría a mí mismo "¡No!, no puedo ir con Axandren, ya que él es comunista y va a querer que yo siempre le lleve hamburguesas de McDonald's!"

Por lo tanto, fuí a un lugar donde nadie me diría cosas; o si no, finalmente fuí al susodicho restaurán de origen estadounidense y me atreví a comer los taquitos que la señora Laurdes Maar me había preparado con tanto cariño, y la hamburguesa propiamente del lugar, que me la dió con otra procedencia capitalista.
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