Esta vez, antes de poder redactar algo sobre mis sueños, quiero confirmar que posiblemente esta vez relate dos sueños en uno, debido a que no recuerdo las fechas de cada uno, y en cada uno recuerdo haber visto a cierta persona linda y bella: Bethellez Janèlle do Guilhoux.
¡Ahora, empecemos con las letras!
Recuerdo que yo estaba platicando con mi compañero de clases y amigo, Haugen "Hagane" Padella, quien me decía: "¿Ya estás listo para volver a clases?", mientras un día me dijo, irónicamente, an der Realität: "¿Ya estás listo para el Santuario 2?"
Pasé por el colegio donde estudié, y ví a muchas caras de niños pequeños, otros algo grandes y unos cuantos más conocidos. Pasé al sanitario, o no sé qué lugar de esta escuela. Creo haber visto a algunas profesoreas de ahí también.
Y creo haber tenido luego que ir a un supermercado, tras haber estado unos minutos en casa de alguien con gente conocida para mí. En ese supermercado tenía yo que conseguir una lapicera con zipper, de las que me gustan mucho, para poder iniciar bien mi segundo semestre en la universidad.
Fué allí que ví que la linda muchacha do Guilhoux trabajaba ahí, y la saludé. Ahora le preguntaría sobre las lapiceras y algunas libretas que yo iba a necesitar para mí mismo, como es costumbre. Me mostró los lugares donde se encontraban los anteriores productos, mas no hallé la suficiente variedad para llenar mi hambrienta satisfacción de consumismo personal.
Luego yo saldría de esta tienda y me encontraría con mis papás y les comentaría que no encontré lo suficiente. Salimos de ahí y ahora nos dirigíamos hacia otro nuevo lugar.
Después, me hallaba en una avenida caminando con unos amigos, entre ellos der Panda; creo que Java y su mamá; talvez Hagane, y no sé quiénes más. No éramos más de seis personas en total. Nos dirigíamos todos hacia una pequeña plaza comercial, y entonces íbamos a cruzar la avenida que se hallaba frente a ella.
Fué entonces que divisé al semáforo y noté que éste portaba un segundero, lo cual me trajo a la memoria dos cosas rápidamente: Primeramente, a la película de Cansada de besar sapos; segundo, a AMLO.

A Cansada de besar sapos, debido a que en unas pequeñas escenas que pasan de cómo transcurre el tiempo en las calles del Distrito Federal, y es ahí donde aparecen los semáforos que cuentan con unos segunderos para el servicio de la gente; así uno puede apresurarse para cruzar, o más sabiamente, esperarse para el siguiente turno.
Y a Andrés Manuel López Obrador, debido a que él fué quien implantó este sistema de semáforos en esta metrópolis mexicana.
Entonces les pregunto a mis acompañantes: "¿No han visto la película de Cansada de besar sapos?", a lo cual me responden todos al unísono: "¡No!" "Pues deberían", les respondí. "Ahí aparencen en algunas escenas este tipo de semáforos. ¿Sabían que AMLO [no lo dije abreviadamente en mi sueño] fué quién impuso estos semáforos?"
Y fué entonces que más tarde me desperté, para luego contarle a mi mamá, Laurdes Maar, sobre los semáforos con segunderos del D. F. y de AMLO.
¡Ahora, empecemos con las letras!
Recuerdo que yo estaba platicando con mi compañero de clases y amigo, Haugen "Hagane" Padella, quien me decía: "¿Ya estás listo para volver a clases?", mientras un día me dijo, irónicamente, an der Realität: "¿Ya estás listo para el Santuario 2?"
Pasé por el colegio donde estudié, y ví a muchas caras de niños pequeños, otros algo grandes y unos cuantos más conocidos. Pasé al sanitario, o no sé qué lugar de esta escuela. Creo haber visto a algunas profesoreas de ahí también.
Y creo haber tenido luego que ir a un supermercado, tras haber estado unos minutos en casa de alguien con gente conocida para mí. En ese supermercado tenía yo que conseguir una lapicera con zipper, de las que me gustan mucho, para poder iniciar bien mi segundo semestre en la universidad.
Fué allí que ví que la linda muchacha do Guilhoux trabajaba ahí, y la saludé. Ahora le preguntaría sobre las lapiceras y algunas libretas que yo iba a necesitar para mí mismo, como es costumbre. Me mostró los lugares donde se encontraban los anteriores productos, mas no hallé la suficiente variedad para llenar mi hambrienta satisfacción de consumismo personal.
Luego yo saldría de esta tienda y me encontraría con mis papás y les comentaría que no encontré lo suficiente. Salimos de ahí y ahora nos dirigíamos hacia otro nuevo lugar.
Después, me hallaba en una avenida caminando con unos amigos, entre ellos der Panda; creo que Java y su mamá; talvez Hagane, y no sé quiénes más. No éramos más de seis personas en total. Nos dirigíamos todos hacia una pequeña plaza comercial, y entonces íbamos a cruzar la avenida que se hallaba frente a ella.
Fué entonces que divisé al semáforo y noté que éste portaba un segundero, lo cual me trajo a la memoria dos cosas rápidamente: Primeramente, a la película de Cansada de besar sapos; segundo, a AMLO.

A Cansada de besar sapos, debido a que en unas pequeñas escenas que pasan de cómo transcurre el tiempo en las calles del Distrito Federal, y es ahí donde aparecen los semáforos que cuentan con unos segunderos para el servicio de la gente; así uno puede apresurarse para cruzar, o más sabiamente, esperarse para el siguiente turno.
Y a Andrés Manuel López Obrador, debido a que él fué quien implantó este sistema de semáforos en esta metrópolis mexicana.
Entonces les pregunto a mis acompañantes: "¿No han visto la película de Cansada de besar sapos?", a lo cual me responden todos al unísono: "¡No!" "Pues deberían", les respondí. "Ahí aparencen en algunas escenas este tipo de semáforos. ¿Sabían que AMLO [no lo dije abreviadamente en mi sueño] fué quién impuso estos semáforos?"
Y fué entonces que más tarde me desperté, para luego contarle a mi mamá, Laurdes Maar, sobre los semáforos con segunderos del D. F. y de AMLO.
Keine Kommentare:
Kommentar veröffentlichen