Sonntag, 20. August 2006

Siguiéndola en mis sueños

Esta vez, creo haber tenido un sueño, como diría en términos de cálculo, con algunas descontinuidades. ¡Empezemos a graficar! [¡Vaya que me ha afectado esta materia de cálculo!]

Recuerdo que me encontraba en una tienda de ropa y accesorios, y lo más impactante fué que dentro de ella me topé con algunos pertenecientes a las dos ligas basquetboleras que tanto me agradan: La NBA y la WNBA.


Ví una playera de las Monarcas de Sacramento, pero portaba los colores morado, gris y una cantidad de amarillo. La tomé y creo que me la llevé. También agarré unos tenis Converse Chuck Taylor verdes, los cuales más tarde presumiría a mi hermana punk diciéndole: "¡Mira, Adgrét, tengo unos converse verdes! ¡Como Green Day!"

Ví un balón de baloncesto morado, el cual no contenía una buena cantidad de aire, pero me gustaba. Fué aquí, an der Realität, cuando pensé que ya había visto este balón en algún lugar del mundo real. Lo raro fué que salí con los tenis converse, la playera de las monarcas, y con el balón morado botándolo, el cual nunca lo había pagado. ¡Imagínense! Salir con una mercancía sin haberla pagado. ¡Esto había sido todo un robo!

Ya tras unos cuantos pasos, me dí cuenta de esto y devolví el balón aventándolo dentro de la tienda, sin importarme lo que dijesen allá dentro.


Ví a algunos excompañeros de Il Zièdew, y creo que mi acompañante (sin recordar quién era) me comentó que había pasado aquella chica que todavía me arrastra en mis sueños. ¡Sí, era ella! Era EmNa.


Caminaba con tres amigas suyas, las cuales yo desconocía, debido a que no eran del tipo de amigas de EmNa tiene en la realidad. Yo no supe responder a este acontecimiento, y seguí caminando con mi acompañante por la calle, pero mi mente sí que seguía a esta muchacha.

Más tarde me encontraría en un vecindario, algo nuevo para mí. Estaba caminando sobre el techo de esta casa, y bajé por la ventana que se encontraba en un costado de este edificio pequeño. Varia gente estaba ahí presente, al igual que dentro de los aposentos.

¡Era mi familia! Todos mis cosanguíneos estaban congregados ahí. Mi madre, la señora Laurdes Maar, estaba en la cocina con algunas más señoras. Seguidamente entré a un cuarto, para luego entrar a la bodega que teníamos en el sótano, el cual se encontraba totalmente vacío, debido a que la casa era nueva.

Mi padre, el maestro von Klairebeaux, me comentó que allí pondría todas mis cosas, ya que ahora sí contábamos con espacio. ¡Esto sí que me satisfaría!


Tras esto saldría yo con mi amigo. Ahora nos encontrábamos en algunos pasillos de Klairebeaux [Pasillos de Klairebeaux me recuearda a algunos tiempos...], y mi amigo me dice: "¡Mira, Kardinard! ¡Hé ahí EmNa con sus amigas!". La única solución que dí a esto fué el caminar lo más pronto posible sin que notasen nuestra (mi) presencia.

Pero para mi contrariedad surrealista, mis pies se hayaban casi pegados a la superficie, provocándome tal dificultad de traslado, quedándome al descubierto.

No recuerdo si estas cuatro chicas se dieron cuenta de esto, pero luego todos estaríamos en otra parte.

Ya casi al final del sueño, mi amigo me lleva al lugar donde él sabía que se encontraba Ella. Se encontraba en el diamante de un campo de béisbol, jugando este deporte con sus amigas inseparables y algunos muchachos más.

Nunca me le pude acercar, pero siempre la seguí en mis sueños. Ésta es la realidad.

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