Me encontraba yo en los alrededores de Il Zièdew, o creo que también me encontraba en algunas instalaciones ya pertenecientes a Klairebeaux Mehnarins. Ví algunos rostros conocidísimos del grupo de sexto semestre; algunos amigos y compañeros del Vox Scholasticus.
De repente yo me encontraba en un patio gigantesco, algo seco y llano. Tenía que cruzarlo para llegar a un edificio, donde me encontraría con no sé quién. Más tarde me daría cuenta que en aquel edificio se encontraba mi antigua compañera del Deutsch, Adgrielle, una muchacha muy guapa y fina.
Nos saludamos y no perdí el tiempo en mostrarle Mein Welt, mi carpeta con todos mis dibujos de mi mundo. Ella se impresionó y me cuestionó al igual que sus acompañantes, señores ya grandes, y todos me preguntaban qué iba a hacer con los dibujos o cuáles eran mis planes para futuro.
Luego de un intercambio de palabras, me salí y me dirigí a lo que probablemente sería Il Zièdew. Escuché el ruido de gente que bajaba de las escaleras y yo me escondí tras unas columnas. No quería ser visto. No recuerdo por qué. Luego subí las famosísimas escaleras, pero que lamentablemente ya no eran las cuadradas que vemos siempre an der Realität.
Estaba ya en el segundo, o en un superior, piso y me acerqué a un cuarto. Abro la puerta y me sorprendo al ver a mis amigos Gemaves y Bethellez, la chica que por más de un año me trajo enamorado en toda mi estancia de la preparatoria.
Ambos también se sorprendieron. Mis celos querían salir al borde, pero mi persona nunca los muestra al exterior fácilmente. [A partir de aquí empieza algo que ni an der Realität pude entender] Suena un teléfono celular, que por pura concidencia se parecía al mío. Gemaves dijo que a quien perteneciera el celular que sonáría en unos instantes, amaba a esta chica de los ojos perennes y hermosos.
Sonó el teléfono celular. Me acerco a la mesa donde se encontraba y para mi sorpresa, y también de los otros dos, ¡sí era el mío! Entonces Gemaves le dijo a esta chica "¡Sí, es él quien siempre te ha amado!", y salió corriendo. Y yo, con toda la vergüenza, salí del cuarto tras haberle comentado a la mujercita que no era cierto.
Ella solamente sonrió y vió cómo nos marchábamos. Supo mi secreto. Pero lo peor fue que descubrí que a mi amigo también le gustaba Ella, y yo no lo podía aceptar; aunque luego haya sido él quien se rindió después de haber sido descubierto en el acto de privacía.
¿Acaso mi amigo Gemaves me guarda algunos secretos, aún después de que yo le he brindado los míos y me haya mostrado su confidencia?
¿Acaso tendrán que ver sus secretos con Ella?
No lo sé, pero sólo quiero pensar que el mundo de mis sueños, se queda ahí.
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