¡Este sueño fue muy desastroso!
Pero bien, os lo contaré.
Yo tenía que dar una clase para español, pero al salir de la escuela no tuve ninguna oportunidad de estar en mi casa, ya que habían problemas y cosas pendientes entre la familia. Nunca llegué a la casa y traía la misma ropa.
¡Imagínense!
Traía los mismos cortos (shorts para los acostumbrados) verdes de franjas blancas de aquella escuela bilingüe con las iniciales SP; una playera común y corriente de las que uso para andar en mi casa y dormir.
Ya eran las seis de la mañana cuando entonces nos teníamos que dirigir hacia la preparatoria de Il Zièdew. Así fue.
Llegué a la escuela muy desesperado y nervioso. No sabía qué hacer. No llevaba nada preparado para mi clase de español y mis amigos ya estaban llegando a la institución. Todos se me quedaban viendo y me preguntaban que por qué estaba vestido así.
Luego las clases comenzaron y todos nosotros tuvimos que entrar al salón de clases.
Tras esto acontecido, la maestra arriba al salón, y yo mientras tanto allá afuera del aula, no sabía qué hacer. Finalmente me decidí aguantarme las vergüenzas que pasé ante todos y me arrodillé frente a la maestra. Le pedí que me diera otra oportunidad para dar mi clase otro día y no recuerdo qué me respondió.
¡Oh, malditos sueños desastrosos que tengo, amigos!
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