Montag, 20. November 2006

Una travesía novelística

En este sueño hay demasiados elementos. Procuraré relatar lo más que pueda y darles así a conocer esta travesía que emprendí en mi sueño.



Primeramente me encontraba en casa de mi compañero Edwan Hoss Soulà, quien es un chico foráneo en nuestra Alma Mater. Su casa era grande, algo rústica pero elemental: sencilla. Yo me encontraba en el tercer o segundo piso de ella. Mientras Edwan se hallaba en el baño, yo estaba, creo, viendo la televisión o no sé qué, cuando de pronto ví a un pequeño bebé gateando por un pasillo de la casa.

Más tarde escucharía el sonido de un automóvil arribar por afuera. ¡Eran los padres de Hoss! Ya habían llegado desde aquel estado sureño rico en materias primas y lagunas y demás naturaleza. Ellos no debían saber que yo estaba en su casa. ¿No sé por qué?

No hubo remedio. Me conocieron y me saludaron. Creo que no hubo ningún problema. Luego me despediría de ellos, y del bebé, quien creo era el hermano menor de Hossen.

Luego me encontraba con varios muchachos, entre ellos algunos antiguos compañeros del colegio, como [María de los Ángeles] von Bustorn; y nos encontrábamos en un vecindario donde vivía alguien. Las casas estaban muy pegadas, una de la otra, y finalmente nos encontramos sin salida, o sin continuación, al toparnos con una pared muy alta y un camino sin más allá.

También vimos a una camada de gatos, lo que me recuerda los tiempos en que mi gran amigo Dabvio Nahéem y yo solíamos molestar a los gatos de allá en Platheau.

Luego me encontraría en una avenida, pero creo que ya estaba muy oscuro. Luego me encontré con mi primo Mauren do Harlzbornn, quien me llevó con sus amigos en un coche, donde varios de ellos estaban fumando marigüana y consumiendo otras drogas.










Yo me sentía muy mal estando entre ellos. No recuerdo si Mauren me pidió que no le dijese a nadie [de mi familia] sobre esto. Tampoco tengo memoria de qué respondí, pero espero haber pensado en notificarlo con mi familia.

Finalmente me encontraba en el salón de clases. Saludé a [Samuel] y me pidió que lo acompañara a ir por rollo, ya que últimamente an der Realität me pedía constantemente (bueno, una vez al día, creo) rollo para limpiarse la nariz. Fué así que salimos del aula de estudio y bajamos por las escaleras para ir hacia la cafetería, donde sabía que nuestra amiga (de Haugen y mía) nos proporcionaría servilletas sin ninguna dificultad.

Cuando íbamos bajando las escaleras de aquel edificio (supuestamente la Media luna), ví unos anuncios que estaban a lo alto, donde aparecían las imágenes de dos muchachas (así parecía serlo), cuando leí lo que decía el anuncio: "[...] porristas bisexuales [...]".

Y yo me dije a mí mismo: "¡¿Qué?! ¿Ya hay porristas bisexuales?"

¡Vaya! Todo esto pinta algo de una situación peculiar por recordar para más tarde.
¿En dónde me quedé?
¡Ah, ya recuerdo!

Al entrar a la cafetería, creo que [Samuel] va y busca sus servilletas, mientras yo me entretengo viendo algunas botanas y frituras las cuales me produjeron algo de hambre. Esta vez la cafetería lucía algo extraña, ya que contenía además artículos que sólo podrían encontrarse en una bótica ("farmacia" para quienes les haya sonado old-fashioned esta palabra).

Entonces me acerqué al fondo de la cafetería-bótica y me hallaba frente al aparador de los champús, y yo quería comprar unos con la imagen de Star Wars. Había suficiente variedad para atraer mi fanática atención.


Caminé más y más en mi sueño; ya sin recordar hacia dónde iba ni de dónde venía, pero sé que fué una larga travesía entre varios escenarios y personajes.

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